Revista de Letras

“Zoombi”, de Alberto Bermúdez Ortiz

2 noviembre 2010 Críticas

Zoombi. Alberto Bermúdez Ortiz
Dolmen Editorial (Barcelona, 2010)

Aunque la temática zombi tiene un claro y marcado origen americano, para ser más correctos estadounidense y cinematográfico, era solo cuestión de tiempo para que el asunto de los muertos vivientes traspasara fronteras y se nacionalizara, de alguna forma, para arraigar, cual semilla corrompida, en el espectro creativo de otros países, entre ellos España.

Esto es exactamente lo que ha pasado con la Editorial Dolmen, la cual no tan solo se ha interesado por el género, si no que ha creado una líneaZ, con la que está intentando potenciar la publicación de obras “americanas” y, de forma muy acertada, promover la creación de literatura zombi en tierras hispanas, con una marcada pincelada “made in Spain”. Un ejemplo de esta hornada Z es la publicación de Zoombi, El Apocalipsis Zombi con Denominación de Origen, de Alberto Bermúdez Ortiz.

El libro nos permite “gozar” de una hecatombe zombi aunque lejos de las poblaciones estadounidenses, de las grandes metrópolis y de los enormes y fastuosos centros comerciales. La acción de Zoombi se sitúa en un pequeño pueblo español, en el cual nuestro protagonista tendrá que enfrentarse a un holocausto zombi. Nadie sabe como se ha producido, y menos el lector, cuáles son sus causas y menos aún como se va a solucionar la debacle. Aún así, los pocos supervivientes se las van a tener que ingeniar para hacer frente a la jauría de muertos vivientes que, como no puede ser de otra forma, sufren de un aterrador apetito de carne humana.

Alberto Bermúdez en plena promoción

Bermúdez, aunque pueda parecer todo lo contrario, ha creado una obra en clave de comedia. Su principal protagonista es un freaky, un miembro del Núcleo Precognitivo, aquellos adelantados a su tiempo que desde hace tiempo auguraban una catástrofe de este tipo, provocada por los “experimentos científicos y manipulaciones genéticas incontroladas” a los que la sociedad consumista actual se ha aficionado. Gracias a su anticipación y a la suerte en la lotería, ha podido construirse una especie de búnker en su casa y convertirlo en una isla de seguridad y autonomía preparada para resistir el ataque zombi.

Sin embargo, un miembro del Núcleo Precognitivo no puede contentarse con resistir en su madriguera anti Z, sino que tiene la obligación de liderar todos los esfuerzos humanos “nacionales” para imponerse a la amenaza de los apestosos muertos vivientes, para lo cual tendrá que salir al exterior y localizar a la resistencia organizada en el pueblo: un joven policía, una pareja de jubilados y un par de jóvenes mangantes expresidiarios. Con este variopinto grupo nuestro héroe tendrá que organizar la limpieza y defensa del pueblo, ante una amenaza que cada día parece más inminente.

El problema principal, claro está, será el frikismo zombiano que demostrará en todo momento el principal protagonista de la novela, que será además el responsable de la redacción del diario en que se basa la historia. Vecinos zombis violentos e intratables, percepciones fantasiosas de la realidad, un grupo de resistentes faltones y mal avenidos, pocos medios y una voluntad heroica de resistir, bañado todo ello por un gran sentido del humor que nos hará pasar un buen rato con nuestros héroes peninsulares.

La Resistencia, según Kike (www.akaciazombi.com)

Como decía anteriormente, Zoombi se organiza como el diario de un sobreviviente conocedor de la problemática y de los pasos a seguir durante un holocausto zombi, aunque su mente parece que está un poco más allá que aquí. Es así que la diferencia entre la realidad y las percepciones transcritas en su diario producen más de un momento de hilaridad de género en la novela, como el visionado de películas de zombies estudiadas como manuales de supervivencia, la cantidad de errores de principiantes que cometerá nuestro joven protagonista, la relación que se establece entre los miembros de “La resistencia”, la lucha por el poder dentro de ella, e incluso la forma técnica en la que está redactado el Diario (¡con notas a pie de página aclaratorias!), necesaria, según su redactor, para aquellos que lo hallen en el futuro.

Para escribir su aventura hispánica Bermúdez crea un perfil de zombi “hecho a su medida”. Según parece los redivivos mantienen algunas capacidades cerebrales que les permiten actuar en grupo, comunicarse y organizarse en su busca de combustible humano. Además, y no sabemos bien por qué, estos zombis hispanos tienen una peculiaridad que comparten con los vampiros, seguramente uno de sus rivales más poderosos, ya que no pueden resistir la luz diurna, lo que les obliga a realizar sus fechorías durante la noche o en días nublados, a salvo de los traicioneros rayos del sol. ¡¡¡También es mala suerte que esto les pase en un país tan soleado como el nuestro!!!

Nunca sabremos si la crisis es internacional o solo afecta a la península, ya que más que orígenes, causas y acusaciones, a Bermúdez lo que le interesa es describir el día a día, en clave humorística, de un grupo de gente normal (aunque una vez leído el libro uno no sabe si justamente sus protagonistas son “gente normal”) o lo que es lo mismo, como responderíamos cada uno de nosotros si un día nos despertásemos en medio de una crisis zombi, o de cualquier otro tipo, y no tuviéramos a mano a ninguno de los héroes anti-zombi que acostumbran a dirigir todo el cotarro en las películas de género. ¿Seríamos capaces de sobrevivir?, ¿Sabríamos qué hacer? Y sobre todo, ¿sabríamos qué no hacer?

Gozaremos además de alguna que otra sorpresa final en la trama y de un par de manuales anti-Z que seguro que nos serán muy útiles cuando se produzca una crisis Z como la descrita en Zoombi, y seamos testigos privilegiados de ese zoo de muertos vivientes que pretenderán destruir todo aquello que nuestra sociedad ha construido y conseguido a los largo de los siglos y que deberemos defender incluso con nuestras vidas. ¡¡Buf!! ¡¡Creo que esto me ha quedado muy americano!! ¡¡Tendré que dejar de ver y de leer tanta película y libro zombi!!

Es francamente agradable para los degustadores del genero Z poder gozar de una historia de zombis ambientada en nuestro país, en un ambiente y con unas personas cercanas a nosotros, no tan solo geográficamente sino en espíritu, algo que se echa de menos en la producción internacional (¡ejem! Quiero decir, ¡americana!). ¿Por qué los zombis siempre atacan en los grandes países, y nunca somos testigos de una amenaza Z en Portugal, Afganistán (pobrecillos, estos ya tiene lo suyo) o Andorra (¡creo que allí ya camina más de uno!)?.

Es un acierto, pues, el proyecto iniciado por Dolmen de publicar historias de zombis ambientadas y escritas en territorios y por autores hispanos, para acercarnos un poco más a un género que sigue en boga en la actualidad, y que nos puede aportar agradables experiencias y sensaciones lectoras. Una oportunidad poara cambiar los escenarios de las highways estadounidenses por los caminos de cabra hispanos, algo más propio y más nuestro.

Para finalizar esta crítica, solo comentar la carátula del libro: ¡Impagable la ilustración de la cabeza de un zombi sujeta a brazo soporte jamonero! Qué paráfrasis más majestuosamente “horripilante” del argumento del libro.

Jorge Pisa Sánchez
http://cinelatura.wordpress.com

Etiquetas: Alberto Bermúdez Ortiz, Dolmen Editorial, Zoombi

Sobre el autor

Jorge Pisa Sánchez

Jorge Pisa Sánchez (Barcelona, 1976), licenciado en Historia. Ha escrito dos libros en la colección Breve Historia de la editorial Nowtilus y ha colaborado en diversos proyectos y revistas digitales. Dirige la sección de teatro de la web www.indienauta.com y el blog Culturalia.

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1 Comentario

  1. Deigar 3 noviembre 2010 at 2:13

    No he leído mucho, por no decir nada de este género. Pero sí he visto muchas películas al respecto, y realmente me han gustado bastante.

    Muy buena crítica.

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