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Recuperar los espacios de la memoria para reconstruirla

Ramón Lluís Bande nos ofrece en este 'Cuaderno de la guerra' el guión expandido de la película 'Vaca mugiendo entre ruinas' | Foto: Óscar Fernández Orengo

Con Cuaderno de la guerra (Editorial Pez de Plata, 2021), el cineasta y escritor Ramón Lluís Bande ofrece un “complemento” literario a su película Vaca mugiendo entre ruinas (2021) que, a su vez, tiene en la pieza su ampliación en Apuntes de guerra, pieza audiovisual que puede verse en el Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón. Un triple dispositivo para situar la memoria histórica en el presente de una manera verdaderamente reflexiva y colectiva en el marco de una obra, la de Bande, que es cada vez más relevante e importante.

Como hiciese con el libro Cuaderno del paisaje (2016; Shangrila) con respecto a las películas Estratexa (2003), Equí y n’otru tiempo (2014) y El nome de los árboles (2015), y con Cantares de una revolución (2018) con la película del mismo título y que es, en cierto modo, película con la que dialoga Vaca mugiendo entre ruinas, Bande entrega en su nuevo libro los materiales textuales y visuales -fotografías de Constantino Suárez; cuadros de Nicanos Piñole– con los que ha construido su película en un trabajo que extiende lo visto en ella y que permite al lector, que no haya sido espectador de la película, acceder al dispositivo creado por Bande en pantalla mediante el papel creando, a su vez, una forma diferente de acercamiento a los mismos hechos.

Editorial Pez de Plata

El orden capitular de Cuaderno de la guerra sigue el estructural cinematográfico, pero en muchos casos los textos y la información se extiende, se amplía, y permite al lector acceder a estos testimonios, a ese archivo, de una manera distinta a como lo ha hecho durante el visionado de la película. Pero, además, Bande introduce puntualmente unas páginas que nomina como Notas del diario en las que reflexiona -refiriéndose a él como “el cineasta”- sobre aquello que está realizando. En los otros libros citados, Bande operaba de la misma manera y, en conjunto, hace pensar que de todas esas anotaciones podría extraerse una suerte de ideario estético y ético de su cine y de la manera de afrontar su trabajo como cineasta desde una postura reflexiva y teórica. A partir de citas de cineastas y pensadores de la imagen a los que acude, cuestiona su trabajo, su labor como director a la hora de, a partir de unos archivos previos, cómo organizar ese material cinematográficamente para que adquiera un sentido diferente en nuestro presente sin con ello anular su sentido contextual. Por ejemplo, con el artista alemán Horst Hoheisel en la mente, se plantea:

“¿Es el cine un dispositivo capaz de albergar la memoria? ¿Puede una colección de imágenes, palabras y sonidos ordenados en pantalla generar un espacio de memoria colectiva? (…) Un pensamiento cargado de razón, pero también un invitación -una provocación- para seguir intentando proponer dispositivos cinematográficos que con la colaboración activa del espectador sean capaces de construir un sentido de nuestro presente, apoyado en la disputa por los significados del pasado. dispositivos que tengan la voluntad de generar memoria, de recuperar momentos obturados de la historia, buscando formas nuevas de representar lo que nunca fue representado”.

Se trata, como siempre en su cine, de recuperar una memoria para situarla en el presente, de crear películas/libros que se alcen como testimonios del pasado para que este se manifieste en nuestra realidad y dialogue con ella. En Vaca mugiendo entre ruinas es la imagen en apariencia inmóvil, la fotografía y los cuadros, la que es expuesta en la pantalla y en las páginas del libro y, por tanto, resituadas en un espacio expresivo diferente al que pertenecen; o parecen pertenecer. Las fotografías de Constantino Suárez, por ejemplo, del Muséu del Pueblu d’Asturies, adquieren un significado diferente cuando vienen acompañadas del relato de los documentos de la época -narrados en la película por Nacho Vegas-. La conjunción entre estas imágenes y estas palabras crean, provocan, una narración que busca documentar, testimoniar, pero también adquieren una forma artística: no se trata tan solo de exponer al espectador y al lector de una información, de una sucesión de hechos; también de encontrar un dispositivo narrativo documental que pueda ofrecer en el presente un vehículo reflexivo sobre el pasado y, ante todo, sobre cómo este se expresa, o puede hacerlo, en el presente. Se trata, por tanto, de un trabajo político en muy distintos sentidos que finalmente confluyen. Porque está el gesto cinematográfico y literario de recuperar imágenes y palabras que estaban constreñidas a habitar espacios legítimos a la vez que reducidos y sacarlos a la luz; pero también se encuentra que, al hacerlo, al dotarlos de un significado nuevo al ser ordenados de una determinada manera, llegan al espectador/lector actual para que se manifiesten en su presente y puedan tener un material con el que pensar en la realidad y en los espacios que habitan. La imagen final de la película y del libro, en la que se puede ver el edificio actual que, entonces, albergó el Consejo Soberano de Asturias y León, no deja a dudas y, con ello, Bande establece una relación diferente con gran parte de su obra previa: esa búsqueda en el paisaje, tanto natural como urbano de Asturias, de las huellas del pasado que, en su momento, albergaron esas formas.

“El cineasta trabaja interrogando esos fragmentos de realidad histórica, poniéndolos en relaciona unos con otros y aportándoles las palabras que les ofrece una identidad nueva”.

Del mismo modo, Cuaderno de la guerra y Vaca mugiendo entre ruinas comienzan con imágenes del monte asturiano entre nubes. En el libro, Bande recupera unas palabras del escritor y periodista Juan Antonio Cabezas en las que se refiere, precisamente, a esas nubes como camouflage, como recurso defensivo de Asturias. Pero, a su vez, surge como efecto metafórico de una historia oculta, envuelta en brumas, y de la necesidad de introducirse en ellas para extraer aquello que está ahí, pero que, sin embargo, permanece en la sombra. Para Bande, tan importante es el revelar esa historia como preguntarse por los motivos por los que no conviene, o no se quiere, hablar de ello. Y, de paso, pensar las consecuencias que ha tenido y tiene en nuestro presente. Su breve pieza Apuntes de guerra, supone una extensión de este arranque: las mismas nubes y los mismos momentos que abren la película son preámbulo de una sucesión de lecturas del libro de Cabezas que da nombre a la pieza y que, en la instalación, dialogan con los retratos de los milicianos de los que los actores hablan en pantalla al leer el libro de Cabezas.

Cuaderno de la guerra comienza el 16 de enero de 1937 y termina el 23 de octubre del mismo año. El 24 de agosto, el Consejo Interprovincial de Asturias y León, máxima autoridad republicana, se constituyó en “Consejo soberano de gobierno de todo el territorio de su jurisdicción, y a él quedan íntegramente sometidas todas las jurisdicciones y organismos civiles y militares que funcionan y funcionen en lo sucesivo dentro del referido territorio”. A partir de imágenes, pinturas, textos de diferente índole, Bande testimonia esos meses con la figura de Belarmino Tomás, último presidente legítimo de Asturias antes del triunfo del fascismo y quien fuese también figura central de Canciones de una revolución, durante unos meses de lucha hasta que, finalmente, se produjese el 20 de octubre de 1937 la derrota, caída y evacuación de Gijón, el 20 de octubre de 1937.

“También apunta una reflexión de Rithy Panh, en la que se reivindica la memoria no como un almacén neutro sino como un conjunto de prácticas, a través de las que las personas vamos construyendo la propia identidad. Así, para poder existir, para poder siendo humana, la memoria tiene que ser frágil, interesada, selectiva, más cualitativa que cuantitativa. Tiene que seguir estando en nuestras manos”.

Cuaderno de la guerra, como Vaca mugiendo entre ruinas, supone una pieza más en un trabajo, el de Bande, que crece con cada obra, que busca nuevos dispositivos tanto cinematográficos como literarios para seguir situando la memoria y la historia en un espacio colectivo de diálogo en el que la forma expresiva deviene en el vehículo de transmisión de esa memoria y de esa historia. Cuaderno de la guerra podría entenderse como una novela de corte experimental en cuanto a su trabajo con los materiales y a su forma de ordenar lo narrado. También como una autobiografía colectiva con los mimbres de una oralidad que nos habla desde el pasado, pero que, en verdad, lo hace desde el presente. Porque esos materiales siguen en él, son parte de él, y continúan interpelándonos, aunque se encuentren ocultos o, en el mejor de los casos, tan solo olvidados esperando ser rescatados y expuestos de manera pública para su debate, para conducirnos hacía la reflexión. Este es parte del trabajo que asume Bande como cineasta y escritor dando forma artística, siempre mediante dispositivos audiovisuales diferentes, para que la imagen y la palabra devengan en expresiones del pasado en el presente. Y, por tanto, conformen una verdadera memoria histórica colectiva.

Israel Paredes

Israel Paredes (Madrid, 1978). Licenciado en Teoría e Historia del Arte es autor, entre otros, de los libros 'Imágenes del cuerpo' y 'John Cassavetes. Claroscuro Americano'. Colabora actualmente en varios medios como Dirigido por, Imágenes, 'La Balsa de la Medusa', 'Clarín', 'Revista de Occidente', entre otros. Es coordinador de la sección de cine de Playtime de 'El Plural'.

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